Mercedes-Benz Vito Furgón a prueba
22/02/2016 Pruebas de manejo

Mercedes-Benz Vito Furgón a prueba

Hicimos más de 1.000 Km de ruta y caminos de tierra en el nuevo utilitario de producción nacional.

La esperada Mercedes-Benz Vito ya está entre nosotros para ocupar ese particular espacio del mercado donde un utilitario compacto se queda corto y una Sprinter resulta gigantesca. Muchos son los usuarios que necesitan un vehículo de trabajo que les permita llevar grandes volúmenes y al mismo tiempo recorrer largas distancias de forma confortable, o tener agilidad en el tránsito urbano, donde encontrar un lugar para estacionar a veces se convierte en una utopía para los que tienen que ganarse el pan con su rodado.

Atendiendo a estas circunstancias, Mercedes-Benz desarrolló un producto que permite una versatilidad muy interesante, con la posibilidad de poder entrar a cualquier estacionamiento (gracias a sus 1.911 mm de altura) y al mismo tiempo con la capacidad de poder cargarle 1.225 kg. en sus 6.0 m³ (en el caso de la versión Furgón, que fue la que pudimos probar en esta oportunidad).

Antes de empezar, es necesario hacer una aclaración importante. Este es un vehículo de trabajo, por lo que está dentro de lo esperable que ciertas cuestiones relacionadas al confort estén ausentes. No se le puede pedir una buena insonorización a un vehículo que por naturaleza debe carecer de aislantes internos en la caja de carga, donde cada milímetro (y cada centavo) cuenta.


Mecánica y Seguridad

La unidad probada es la versión Furgón 111 CDi V1 Ac, la cual está impulsada por un turbodiésel + intercooler de 1.6L con 114 CV a 3.800 rpm y 270 Nm entre las 1.500 a 2.500 rpm., llevados a las ruedas delanteras mediante una caja manual de 6 velocidades. A primera vista, un impulsor que no llega a los 120 CV puede parecer insuficiente para un vehículo de estas dimensiones, pero después de una semana de manejarla, cargarla y viajar, puedo dar fé que resulta más que suficiente. El torque propio del motor Diésel sumado a la caja de 6 marchas le permiten reaccionar a la par del tránsito urbano, como así también viajar de forma placentera en ruta, cuestión que voy a detallar más adelante.

En materia de seguridad, la Mercedes-Benz Vito Furgón posee airbag solamente para el conductor (para este tipo de vehículos no corre la obligatoriedad de airbags+ABS), frenos a disco en las cuatro ruedas con ABS, asistente de viento lateral, asistente de arranque en pendiente, ESP y alerta de fatiga, que nos avisa que está prendido con una luz que muestra constantemente una taza de café en el tablero.

 

Diseño e Interior

¿Se puede destacar algo del diseño en un utilitario? Mercedes-Benz nos deja en claro que sí

¿Se puede destacar algo del diseño en un utilitario? Mercedes-Benz nos deja en claro que sí, ya que la Vito tiene una estética muy bien lograda, con un frente moderno que respeta el ADN de la marca y unas líneas laterales que le confieren un dinamismo casi contradictorio a su silueta. Cuesta creer que el lenguaje de diseño de los Mercedes modernos le quede bien a un vehículo así, pero ahí están las fotos al final de la prueba para que lo compruebes. La Mercedes-Benz Vito, (así en su versión base, con sus llantas de chapa y paragolpes plásticos) le demuestra al resto que es posible hacer un furgón que se vea bien. 

El acceso a la caja de carga se dá de dos maneras: mediante una puerta corrediza lateral como por un portón trasero que se abre de una forma inusual, ya que en vez de tener dos puertas para facilitar el acceso, (o abrir sólo una si se necesita) cuenta con un enorme portón que se abre para arriba, como si se tratase de un hatchback. La utilidad y las ventajas de este sistema a nosotros nos hace un poco de “ruido”, pero quedará a valoración de los que trabajen día a día con el vehículo.

Ya que hablamos de la caja, la misma cuenta con 2.831 mm. de largo, 1.695 mm. de ancho y 1392 mm de altura interna, con una capacidad de carga de 1.225 Kg. En esta versión (V1) no hay separador entre la caja y las butacas de los pasajeros, por lo que al estar detenidos podemos ir directamente hacia atrás desde el puesto del acompañante. Lo malo de esto es que al habitáculo llegan toda clase de ruidos, desde el chapoteo del combustible en el tanque hasta el trabajo de la suspensión trasera independiente. Esto obliga a chequear que la carga esté asegurada, ya que cualquier cosa que lleves suelta y se pueda mover te musicalizará el viaje con percusión metálica.

El habitáculo de la Mercedes-Benz Vito al principio puede resultar demasiado sobrio, austero e incompleto, pero a los 5 minutos de convivencia ya te das cuenta que tiene todo lo que necesitás para estar cómodo en el trabajo. Desde un sinfín de espacios portaobjetos por todos lados (un gran acierto de la marca considerando el uso que se le dará a este vehículo) hasta chiches que no creerías que podrían estar presentes como levantavidrio con one touch, estéreo con bluetooth/USB y una completa computadora de a bordo. El punto flojo quizás sea el hecho de que las manijas para abrir las puertas desde el interior se vean algo endebles, pero su verdadera fiabilidad sólo puede averiguarse con el uso intensivo.

Mención especial a las butacas, se lo merecen

Tengo que hacer una mención especial a las butacas, se lo merecen. Estas dos maravillas para el conductor y acompañante deberían venderse por separado para poder ponérselas a cualquier auto. Desde afuera no tienen nada de extraño, tapizado de tela y diseño sobrio; pero para darles una idea, es la primera vez que manejo por ruta 5 horas seguidas sin necesidad de estirar las piernas ni sentirme dolorido luego del viaje. Lo único que les haría falta es la posibilidad de mayores ajustes en las regulaciones, pero igualmente desde aquí elevo el pedido para que Mercedes-Benz Argentina sea el proveedor de los asientos para los micros semicama a nivel nacional.

El puesto de conductor tiene una visibilidad que podría considerarse como suficiente, pero que en lo particular me parece algo pobre. Obviamente que al ser un furgón carece de un espejo retrovisor central, pero esto debería suplantarse con al menos sensores de estacionamiento o espejos laterales mucho más amplios. O por qué no, los dos.

 

Comportamiento Dinámico

Autovía 2, pronóstico de tormenta y empiezo a cuestionarme el hecho de viajar con una caja blanca que parece querer agarrar todo el viento lateral posible. Puedo escuchar que la Vito -y los ingenieros de Virrey del Pino- se ríen de mis temores cuando ante una ráfaga de viento cruzado se activa el Asistente de Viento Lateral, haciendo magia para que no sienta ningún sacudón luego de sobrepasar a un acoplado.

La tenida en ruta es muy buena para un vehículo de este tipo, se puede viajar sin problemas a 120 Km/h (111 Km/h de GPS a un régimen de 2.200 rpm) y encarar las curvas sin demasiado rolido. A esta velocidad obtuve un consumo promedio de 7.9 L/100 Km. Por otro lado, a 130 Km/h de velocímetro el GPS declara 121 Km/h., con la aguja del tacómetro situada en las 2.370 rpm.

Cuando llenás el tanque de 70 litros podés despedirte por un buen rato de las estaciones de servicio

La autonomía del vehículo es otro aspecto a destacar. Cuando llenás el tanque de 70 litros podés despedirte por un buen rato de las estaciones de servicio; en nuestro caso, la computadora de a bordo me prometía seguir comiéndose el asfalto sin parar por 956 Km.

En cuanto a  su performance, el 1.6 L con turbo e intercooler responde bien dentro de sus posibilidades a la demanda del acelerador, aunque gran parte del trabajo se lo lleva la caja manual de seis marchas. El conjunto mecánico es excelente, permitiéndole a un vehículo de casi dos toneladas (1.825 Kg) moverse sin dificultades en el esquizofrénico tráfico del microcentro porteño. La suspensión hace un trabajo impecable frente a baches y empedrados a baja velocidad, mientras que en ruta nos hace olvidar que estamos montados en un furgón de casi dos metros de alto.

 

Conclusiones

Un lujo para el laburante, aunque se le puede criticar la visibilidad y la ausencia de un control de velocidad crucero

Un lujo para el laburante. La Mercedes-Benz Vito permite encarar el ajetreo diario con comodidad y agilidad, como así también recorrer largas distancias con una de las mejores butacas que haya probado. Se le pueden criticar aspectos como la visibilidad, algunos elementos internos como las manijas de puerta (que podrían no estar a la altura de la exigencia) o la ausencia de un control de velocidad crucero para los viajes largos, pero todo esto no opaca para nada la excelente labor que hace este utilitario para lo que está creado.

Parece un imposible, pero Mercedes-Benz Argentina logró que con la Vito, trabajar sea algo placentero. No podemos más que esperar ansiosos nuestra prueba de manejo a la versión para pasajeros.

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