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Prueba Renault Kwid: Tarzán de ciudad

Analizamos al nuevo urbano del rombo y vemos si su estilo aventurero le trae o no problemas.

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Tendencias, modas, rachas, llamalas como quieras, pero la industria automotriz las tiene, y bien marcadas. Tuvimos la era de las pick-ups, la de los medianos y ahora de los urbanos. Así ya vimos la llegada de los up! y Mobi, y ahora la del nuevo Renault Kwid.

En el caso del modelo francés, busca diferenciarse aplicando LA receta del momento a nivel global, el estilo SUV. Y Renault fue más allá de unos plásticos, decidió darle un mayor despeje. ¿Fue una buena idea? Analizamos eso junto al comportamiento general del Kwid en esta prueba.

Gama y mecánica

El Renault Kwid llega en 4 niveles de equipamiento y un solo motor, el nuevo 3 cilindros 12 válvulas de 999cc que entrega 66 CV a 5.500 rpm y 93 Nm a 4.250 giros. La caja es manual de 5º y la tracción delantera. Las suspensiones son las clásicas, McPherson adelante, brazos arrastrados con barra de torsión atrás. La novedad está en el despeje de 180 mm entre 60 y 50 milímetros por encima de un auto convencional.

Seguridad

le permitieron obtener 3 estrellas en las pruebas de LatinNCAP

Este pequeñito representa un paso adelante en esta materia, al menos en el aspecto pasivo ya que toda la gama incluye anclajes ISOFIX y 4 airbags que sumados a una estructura reforzada respecto de su hermano made in India le permitieron obtener 3 estrellas en las pruebas de LatinNCAP. Lamentablemente, el cinturón central trasero es solo de 2 puntos, pese a tener el correspondiente apoyacabezas.

Lo que el Kwid no incluye es ESP. Normalmente no me parece tan importante en un auto de baja potencia y velocidad, pero como veremos más adelante, en el benjamín del rombo es vital.

Pequeño Tarzán

Antes que nada aclaremos que este modelo se encuentra dentro de los llamados urbanos o CityCars, aunque no es tan chico como parece ya que mide 3.680 mm, poco menos que un Clio gestado en los 90s, aunque queda bastante chico respecto de un Sandero con sus más de 4 metros (mirá acá la comparación).

mide 3.680 mm, poco menos que un Clio

La marca aplicó su nuevo lenguaje de diseño de planos redondeados y una serie de elementos provenientes del mundo SUV como capot plano, guardabarros gruesos y un pilar C extra ancho. El remate está en los protectores plásticos del perímetro inferior que cubre paragolpes y guardabarros, pero curiosamente deja desnudos los zócalos. El único faltante en esta imaginería off-road serían unas barras de techo (por suerte no colgaron el auxilio del portón).

Grande por dentro

Curiosamente, el Kwid viene a cumplir la promesa del antiguo Clio, aunque sea más chico. Acá Renault sacó el mayor partido posible para la cabina con capacidad para cuatro adultos cómodos de 1.75m y un baúl de 290L, mayor al del longevo hatchback. Y al tener ruedas chicas (165/70/R14) y de chapa, el auxilio es homogéneo.

La calidad percibida es mejor de la esperada para un autito bien chiquito. Son todos plásticos duros y económicos, pero al tener pocas juntas irradia solidez; ya veremos si con el uso esta imagen es respaldad por auténtica calidad. Los decorados son simples pero efectivos.

viene a cumplir la promesa del antiguo Clio

Respecto del equipamiento, probamos la versión más equipada, denominada Iconic (ver gama completa acá) que tiene todo lo esperable para el segmento y un poco más, incluyendo retrovisores y vidrios delanteros eléctricos (los comandos están en la consola central 😬), cierre central con mando a distancia, y cámara de retroceso que se proyecta en la pantalla táctil de 7” del MediaNav que no tiene MirrorLink pero incluye navegador GPS propio.

Comportamiento urbano

Hecho para la ciudad, el Kwid se mueve con soltura en el tránsito urbano. Ayudan retrovisores grandes, una dirección sobre asistida y sus medidas acotadas. Si bien 66 CV suenan a poco, su peso inferior a los 800 kg y una caja de relaciones cortas le dan suficiente dinamismo. Las suspensiones altas permiten pasar por casi cualquier accidente topográfico-vial sin miedo a golpear los bajos del auto, eso sí, su trabajo es algo crudo, especialmente apreciable en la aspereza del tren trasero.

el Kwid se mueve con soltura en el tránsito urbano

Los puntos en contra están en la visibilidad, donde los altos quedamos muy cerca del empalme entre el pilar A y el techo, y el pilar C XXL impide ver en las diagonales traseras. Otro pero está en la fluidez de marcha, ya que al levantar el pie del acelerador en 1º y 2º el Kwid se clava de punta. Por último, el volante no tiene regulación alguna, pero la posición de manejo es muy cómoda, al igual que los asientos.

Donde no hay reproches es en los consumos. Nuestro mejor registro en tránsito de verano fue de 7,7 L/100km y ya en una condición más normal de circulación igual marcamos 9.2 L/100 km.

Comportamiento en ruta

Al salir de la ciudad, el pequeño Renault demuestra cuanto han madurado estos autos. Es verdad que a 120 km/h (121 en el preciso velocímetro) viaja a casi 4.000 rpm, pero el ruido mecánico está muy bien contenido. Se filtran en la cabina rumores aerodinámicos y de rodamiento, pero eso no impide charlar y escuchar música. Además, a esta velocidad solo te pide 6,5 litros de nafta cada 100 km.

A 120 el Kwid no se siente bien plantado

El problema está en otro lado, puntualmente en la estabilidad. A 120 el Kwid no se siente bien plantado y uno siente la necesidad de estar corrigiendo con el volante. Lamentablemente, la dirección no ayuda con un primer movimiento sin sensibilidad alguna lo que te hace pensar que el tren delantero no está bien apoyado y te roba tranquilidad. Vos podrás decirme que le pido mucho por tratarse de un auto urbano, pero la verdad es que no me imagino a sus usuarios andando pura y exclusivamente por calles y avenidas. Y además ya hay varios modelos de sus dimensiones y propósito que demostraron ser estables a 120 km/h, ¿por qué le deberíamos pedir menos al Kwid?

Conclusiones

El Renault Kwid es un auto con un precio muy competitivo que a cambio ofrece una buena dotación de seguridad y de confort, y además te lleva y te trae por muy poca nafta a cambio. La calidad es buena para el precio y segmento, el espacio interior y el baúl también. Solo le falta mejorar aspectos de refinamiento mecánico como las vibraciones del 3 cilindros y de las suspensiones. Y además, es fachero, lo que nos lleva al último punto…

ese incremento en el despeje lo vuelve inestable en ruta

Lamentablemente esta necesidad de marketing de hacer que todo se parezca a un SUV o Crossover (llamalo como quieras) hizo que elevaran la carrocería y ese incremento en el despeje lo vuelve inestable en ruta. Un ESP sería ideal, pero también podrían permitir que ingeniería rebaje esos 50 mm extra de despeje. Renault lleva muchos años haciendo autos, y viendo las maravillas que hace con sus R.S. demuestra que sabe resolver bien un chasis, así que capacidad no le falta para mejorar tanto la estabilidad como el calibrado de suspensiones y dirección del Kwid. Si La marca toma en serio lo anterior, el chiquitín sería mucho mejor auto en todas las condiciones y en ese caso tendría mi bendición como buena opción para un 0Km chico y de bajo precio.

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