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Audi Q8, la probamos en Alemania

Te contamos nuestras impresiones de la SUV de Audi sobre las míticas Autobahns.

Audi Q8, la probamos en Alemania

El Desierto de Atacama en Chile, uno de los lugares más secos del planeta, con escenarios más espectaculares, fue hace un par de semanas el escenario perfecto para conocer de primera mano a la primera SUV estilo coupé de Audi, la nueva Q8.

Autocosmos estuvo presente y nos quedamos con una gran impresión. Sin embargo, recientemente tuvimos la oportunidad de volver a manejar la Q8, ahora en Alemania, concretamente en los alrededores de Ingolstadt, en donde se ubican los cuarteles generales de la firma de los cuatro aros.

Desde antes de empezar, vale la pena contar la experiencia. Al llegar al aeropuerto de Múnich, me dirigí a un lugar denominado Audi Sphere, ubicado a unos cinco minutos caminando de la puerta de llegadas. El espacio es una mezcla entre un concesionario y un salón de primera clase, donde se exhibían una Q3, un A1, ambos de nueva generación, así como un A6 Avant con tantos opcionales como era posible. La Q8 se ve menos grande de lo que en realidad es y parece en las fotos, sin dejar de tener en cuenta que se trata de un vehículo de generosas dimensiones.

Una apariencia imponente

Se destaca la nueva parrilla octagonal que tiene un gigantesco bisel que, dependiendo de la configuración, puede ir al color de la carrocería o bien en gris grafito o negro. En la nuestra era palteada, como la carrocería, con lo cual se perdía un poco el efecto llamativo que logra principalmente en el color grafito. De ese gran marco se desprenden los alargados faros con tecnología full LED, así como las gigantescas entradas de aire inferiores. En conjunto, la apariencia es bastante intimidante.

No hay demasiados trazos en cofre o costados, se notan más bien limpios, aunque los que hay son muy marcados. Por último, la parte trasera está muy bien lograda y cuenta con una aplicación acristalada en color ahumado que cruza de lado a lado, en donde se alojan las luces traseras.

Lujo y modernidad

Puertas adentro, resalta el nuevo lenguaje de diseño para los vehículos de gama alta de Audi, en donde encontramos tres pantallas, el ya conocido Virtual Cockpit que sustituye a los relojes analógicos del cuadro de instrumentos y otro par más ubicadas una arriba de la otra y ambas táctiles.

La superior de 10,9" y la inferior de 8,6", ambas de altísima resolución y enmarcadas por una gran superficie en negro piano que de alguna manera genera una percepción de que buena parte de la cabina es una sola pantalla de titánicas proporciones.

Los materiales son de inmejorable calidad y sorprende lo bien lograda que está la combinación de texturas y colores. Por ejemplo, nuestra Q8 con un interior en gris y café, con insertos en madera de un gris ligeramente más oscuro, sin verlo y pensando solo en los colores no habría pensado que el resultado podía ser tan bueno. Hay remates en aluminio satinado, así como algunos perfiles cromados que en conjunto con la iluminación logran una atmósfera increíble.

Una solución con dos pantallas podría parecer demasiado y se corre el riesgo de caer en distracciones. Sin embargo aquí no es el caso: la interfaz oscura y con controles minimalistas es muy lógica y fácil de usar. Además, estas pantallas cuentan con feedback háptico y acústico, que crea una sensación de que estamos tocando un botón. Y finalmente, la usabilidad del sistema, en algunos casos se asemeja a la de los dispositivos móviles de última generación, por lo que todo se facilita aún más.

La pantalla superior nos muestra la cámara de reversa, el sistema de audio, navegador, etc. La inferior muestra los controles del climatizador y ofrece algunos accesos directos a funciones como el control de modos de manejo desactivar el modo Start/Stop y activar el HUD, así como ingresar datos mediante reconocimiento de escritura.

Por último, los controles de voz ahora son mucho más naturales, similar a los asistentes personales como Siri, Cortana o Alexa. Con solamente decir “hace calor”, el sistema entiende que hay que subir la intensidad del aire acondicionado.

Comportamiento dinámico

Con 4.980 mm de largo, la Q8 es un vehículo muy grande, sin embargo, al conducirla se siente bastante más ágil y fácil de llevar de lo que esperaba. La motorización, es un gasolero TDI V6 de 3.0 L con 286 CV y 601 Nm, aunque también, en algunos mercados, llegará con un naftero V6 de 3.0 L, con 335 CV y 500 Nm de torque.

La versión diésel, simplemente, es fantástica. Tiene un torque descomunal y desde muy abajo, con lo cual las aceleraciones son muy contundentes, incluso violentas.

La transmisión es automática de ocho velocidades, mientras que la tracción es a las cuatro ruedas vía el sistema quattro, además hay suspensión neumática adaptativa y eje trasero direccional. Es decir, la Q8 aprovecha los mejores componentes disponibles dentro del Grupo Volkswagen.

Luego de los primeros kilómetros lo primero que destaca es el extraordinario refinamiento que entrega la Q8, es increíblemente silenciosa y aislada, más sorprendente aun es que las puertas no tienen marco y comúnmente esto se traduce en mucho ruido de viento a elevadas velocidades. Y bueno es hasta los 200 km/h (benditas autobahns) que ese sonido se empieza a notar más. Sin importar la velocidad se siente segura y bien plantada, va como si fuera sobre rieles.

El carácter cambia por completo al elegir entre modo de manejo confortable o deportivo, gracias a que los ajustes impactan en altura y rigidez de la suspensión, dirección, comportamiento de la transmisión y respuesta del motor. Es como tener dos autos completamente distintos. Aun con lo anterior, se mantiene siempre una sensación de sofisticación y modernidad muy agradable.

Debido a la época del año, en Alemania poco antes de las cinco de la tarde ya estaba completamente oscuro, por lo que el trayecto de regreso, de Ingolstadt a Munich me permitió disfrutar de una buena dosis de manejo nocturno.

Con las pantallas encendidas e iluminación de LED, el interior es todavía más impresionante de noche, parece una nave espacial. Adicionalmente, el sistema de visión nocturna es una ayuda que no había caído en conciencia de que fuera tan útil. Y es que a velocidades de autobahn, te permite detectar perfectamente los vehículos desde mucho más lejos de lo que la propia vista es capaz de hacerlo. Así, en el Virtual Cockpit, los autos se ven casi en color blanco, con lo cual ya sabes en donde están desde mucho antes y ello te permite manejar más relajado.

Conclusión

La Q8 en realidad no representa una revolución para Audi, sino una evolución, una que por cierto parece muy lógica y congruente. Mantiene los aspectos característicos de la marca, tanto por la experiencia abordo como por la dinámica de conducción, pero los mejora sutilmente al tiempo que les imprime un aire de modernidad que era más que necesario para competir en un segmento que no solo exige estilo, sino también mucha tecnología, poder y buen manejo.

Si bien es cierto que la Q8 se adelanta un poco a las BMW X6 y Mercedes-Benz GLE Coupé, que no deberían tardar en renovarse,  ya podemos anticipar que el exponente de Audi está a la altura de pelear por la corona de la categoría. Sin dudas, es una batalla que promete mejorar a todas las partes.

 

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