Prueba Citroën C4 Picasso
11/09/2014 Pruebas de manejo

Prueba Citroën C4 Picasso

Nueva generación, nueva plataforma y un espacio ideal para la familia.

La denominación Picasso refiere a los MPV o monovolúmenes de Citroën cuya historia se remonta al Xsara Picasso y luego pasó a la familia C4 donde se dividió en versiones de 5 y 7 asientos. Ahora, llega la segunda generación del C4 Picasso y la probamos.

 

Mecánica y seguridad

Lo primero que vamos a destacar, es que el C4 Picasso (y Grand Picasso) es el primer modelo en estrenar en el país la nueva plataforma EMP2 (Efficient Modular Platform 2 de PSA Peugeot Citroën, la cual ya obtuvo el premio de Auto del Año 2014 bajo la piel del 308.

Técnicamente no supone un gran salto ya que conserva esquemas de suspensión simples, con McPherson adelante y brazos arrastrados interconectados por barra de torsión atrás. Respecto del modelo que reemplaza, es más corto y bajo, pero con mayor distancia entre ejes, lo que debería significar que ofrece mayor espacio interior.

La mecánica quedó a cargo del 1.6 HDi (turbodiésel) que entrega 115 CV y 270 Nm asociado a una caja manual de 6 velocidades.

En cuanto a seguridad, ofrece ABS, ESP, 6 airbags y anclajes ISOFIX, que junto a su estructura le permitieron alcanzar la nota máxima de 5 estrellas en las pruebas de choque EuroNCAP.

 

Diseño e interior

Anunciado por el Technospace concept presentado en el Salón de Ginebra de 2013, el C4 Picasso se destacan por el especial tratamiento de sus faros delanteros que dividen las luces de las principales de las de circulación por LEDs. En el lateral se destaca la zona central bien diferenciada por un escalón en la cintura y un marco cromado que la rodea. Finalmente llama la atención que el portón trasero envolvente parezca sacado de la línea Q de Audi. Las luces también tienen un estilo germano, pero se benefician con una gráfica tridimensional.

Puertas adentro, se respira un aire de tecnología muy bien amalgamada con simpleza y la alta calidad de plásticos, texturas y decorados. Llaman la atención las dos inmensas pantallas, la superior con múltiples modos y diferentes diseños para mostrar la información, y la inferior táctil. Al principio nos sentimos sobrepasados por la cantidad de amenidades y gadgets que tenemos y nos resultó difícil encontrar donde controlar hasta las funciones más comunes, pero al poco tiempo de tocar la pantalla (tiene una suerte de manual incorporado) y los múltiples botones del volante todo se volvió más simple e intuitivo.

La cabina parece menos espaciosa que en el modelo anterior, en parte debido a que el techo es más bajo y la cintura metálica es más alta, pero sale a nuestra salvación el techo de cristal, y sobre todo, el genial parabrisas de Citroën que se extiende sobre las plazas delanteras garantizando una auténtica vista panorámica.

Los asientos delanteros sienten más estrechos que en la generación anterior, aunque vienen dotados de función de masaje y el del acompañante tiene un apoya piernas que se extiende eléctricamente. Las plazas traseras tienen los clásicos asientos independientes de los Picasso grandes, aunque no hay tanto espacio para las piernas como esperábamos en un vehículo de este tipo. El baúl es realmente grande y se puede expandir jugando entre la necesidad de acomodar personas y de llevar cosas plegando uno por uno los asientos traseros.

 

Comportamiento dinámica

La visibilidad es muy buena hacia adelante y las diagonales frontales gracias al clásico pilar A dividido de la familia Picasso. Hacia atrás y los laterales está reducida por la cintura alta, pero tenemos un sistema de cámaras que nos permiten ver el entorno en la pantalla principal. Además, ofrece el sistema que encuentra un espacio y estaciona el auto solo, requiriendo que nosotros operemos solo cambios, acelerador y freno. No es perfecto, pero funciona.

Lo primero que llama la atención del nuevo C4 Picasso es la aislación del motor que prácticamente no se siente diésel desde la cabina. Este tipo de motores suelen tener una gran demora para entregar la potencia, pero en este caso es mínima y el empuje siempre es muy bueno apoyado por su gran torque y la caja de 6 cambios. Además, parece alimentado en parte por gasoil y en parte por magia porque en ciudad no llegamos a los 9L/100 km, algo bajo para un vehículo de su porte.

En cuanto a la calidad de marcha se siente un poco más áspero que el modelo anterior, especialmente en el eje trasero, pero los niveles de confort son buenos y además, ahora se siente mejor plantado en ruta que el modelo anterior. Otro aspecto interesante es la serenidad con la que se desplaza en velocidad, con el tacómetro en la zona baja y correcta reacción si bajamos un cambio. Aquí también el consumo fue muy benevolente.

 

Conclusiones

Comparado con su antecesor, el nuevo C4 Picasso tiene un andar un poco áspero y parece menos espacioso y práctico, con el techo más bajo y la perdida de elementos como las guanteras que estaban frente al conductor y su acompañante. Por el otro lado, el interior se siente perfectamente realizado, con detalles de calidad.

Dinámicamente es más competente, tanto por suspensiones como por la acción de la dupla motor caja. Además, sus consumos e insonorización son excelentes.

El nuevo sistema de dos pantallas no logra solucionar algunos de los típicos problemas de ergonomía típicos de los autos franceses, pero le da un toque muy techno. Además, no hay que olvidarse del mega parabrisas, un elemento único de Citroën que realmente permite al conductor y su acompañante tener una visión panorámica del entorno.

Galería Citroën C4 Picasso a prueba

Citroën C4 Picasso a prueba

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