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Prueba Citroën DS3: Juguete para adultos

El diseño es muy llamativo y a su paso en la calle acapara las miradas.

Prueba Citroën DS3: Juguete para adultos
Introducción.
El novísimo DS3 de Citroën es el primer exponente de una nueva línea a la que alude la sigla de su denominación: Diferent Spirit; un grupo de autos que por sus características y especialmente por sus prestaciones se acerca mucho al concepto de Premium.
 
El diseño es muy llamativo y a su paso en la calle acapara las miradas. Su aspecto saliente es la aparente disociación del su cubierta con el resto de la carrocería, recurso estético que la casa francesa denomina precisamente “techo flotante”.
 
 

 

Diseño
El frente es realmente impresionante, con una gran parrilla única de hexágonos apaisados que se interrumpe con una franja de metal sólida, todo muy a la moda actual. En su parte superior, el marco de la toma de aire está conformado por dos líneas horizontales, que en el centro reproducen el emblema de la marca, con los dos chevrones. Sendas concavidades a sus costados alojan a los faros para niebla y en su cavidad posterior, acomoda una fila de siete LEDs que corresponden a las luces de posición.
 
Los faros principales, de forma marcadamente irregular, son larguísimos y ocupan en su extensión la mitad del borde del capot, que forma una superficie cóncava a partir de sendas molduras que lo rigidizan y que van desde el mismo frente a la base del parabrisas. El parabrisas muestra  un plano muy inclinado que augura una buena penetración aerodinámica.
 
En la vista lateral se destacan los cromados, presentes en las palancas de apertura de las puertas, las bases de los espejos y en una voluminosa bagueta casi en la base de las aperturas. Las llantas de 17 pulgadas –que cambian su diseño y la combinación de colores según el color que se elija en la carrocería- son extremadamente llamativas.
 
En la ventanilla trasera fija un detalle muy personal es la aleta de tiburón que dibuja contra el vidrio la chapa del panel trasero de la carrocería: el escualo apunta en dirección contraria al del avance del vehículo. Y volviendo al tema del techo flotante, digamos que esa apariencia se consigue escamoteando el parante principal, el “B” que se acentúa con el uso de bicromías en la pintura exterior. 
 
Al respecto de los colores hay nueve opciones: una es totalmente negra con visos de obsidiana; las restantes combinan (nombramos en segundo término a la correspondiente al techo) negro con blanco, blanco con negro, amarillo con blanco, rojo con blanco, rojo con negro, gris plomo con bordó, azul con blanco y azul con negro. Las carcasas de los espejos reiteran el color del techo, como también, curiosamente, en un punto del tamaño de una moneda en la llave de apertura e ignición.
 
En cuanto al tratamiento estético dado a la cola, la tapa del baúl y el gran paragolpes trasero tienen formas abombadas, lo mismo que la luneta de generosas proporciones que es rematada en lo alto por la tercera luz de stop de una veintena de LEDs ubicados bajo un discreto aleroncito. En el conjunto de ópticas, también reina la discreción
 
 

 

Interior
La cabina es muy cómoda para las dos personas de adelante y bastante incómoda para las dos de atrás. En este aspecto, notamos la similitud de algunos elementos (frente del equipo de audio, palancas, teclas, etc) con los de las líneas C4 y 307 que se fabrican en el país. 
 
La plancha frontal en cambio tiene un buen grado de personalidad, la que es notable en el tablero de instrumentos, alojados en profundos conos, para una mejor lectura, con el velocímetro en el centro y a un lado el cuentavueltas de arco y al otro el indicador de combustible disponible. 
 
La posición de manejo es excelente, con regulaciones múltiples en el volante y en asiento. La guantera ofrece 13 litros, una capacidad más que satisfactoria. El baúl es bastante amplio para el segmento, con una capacidad de 285 litros y un alojamiento para la rueda de auxilio, del tipo temporal, con llanta de acero. Los asientos traseros son rebatibles un tercio-dos tercios para aumentar el volumen de carga, llegado el caso. 
 
Entre el equipamiento sobresalen el tapizado de cuero, las butacas calefacionables, la pedalera deportiva de aluminio, la climatización automática, el audio con radio HiFi, CD, MP3 y auxiliar, el kit Bluetooth, detector de lluvia, regulador y limitador de velocidad, indicador en el tablero de marcha recomendada y computadora. 

 

Seguridad

El DS3 cuenta en seguridad con control de estabilidad, seis airbags (frontales, laterales y de techo), fijaciones Isofix y encendido automático de luces.

 

Motor y Dinámica

En las suspensiones se ha privilegiado el sentido deportivo de este auto, lo que se hace sentir más que nada en el tránsito urbano y se recibe de buen grado en la ruta, donde se nota también un endurecimiento progresivo y bien calculado de la dirección en pos de una conducción más segura.

El motor es un 1.6 litros con doble árbol de levas a la cabeza comandadas por correa dentada. De distribución variable, es alimentado por inyección directa con el auxilio de turbo e intercambiador de calor (intercooler).

Los 156 caballos de potencia empujan de verdad, consiguiéndose performances notables para un auto de su cilindrada: en velocidad final, establecimos una marca de 217 km/h y en aceleración muy sobresalientes 7,2 segundos para la prueba de 0 a 100 Km/h, con un registro de 40 metros clavados para pasar de 100 km/h a detenido, merced al sistema de frenos de cuatro discos, con ABS, AFU y repartidor. 

 

El consumo promedio es de 14,8 km por litro. La caja de cambios de seis marchas se comanda con una leva de esas que da gusto accionar, por su precisión y mansedumbre. 

 

 

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