Test drive

Renault Duster a prueba

Descubrimos si la versión 4X4 es más que una simple cara bonita

Renault Duster a prueba

 

Introducción

A principios de siglo Renault entendió la importancia de los países emergentes y decidió crear una serie de modelos especialmente pensados para estos mercados basados en tres características: espacio, solidez y muy bajos costos de producción que se traducen en buenos precios de venta. Así nació la plataforma M0 que dio origen a una familia de productos entre ellos: el Logan, el Sandero y este SUV.

Comparado con sus primos, el Duster luce más sofisticado e incluye más tecnología –como el sistema de tracción integral- pero continúa conservando la premisa del bajo costo, algo que demuestra en su precio de lista. Aquí analizaremos el nuevo SUV del rombo en su versión tope de gama 2.0L 4WD y veremos si ser un 4X4 económico no altera su desempeño general.

 

Estética

El Duster deriva de la misma plataforma que los Logan y Sandero, sin embargo luce muy distinto y mucho más costoso, el único punto en común está en las puertas que son casi idénticas a las del hatchback. Además de la altura se destacan la gran parrilla cromada y los guardabarros sobredimensionados que entregan sensación de solidez off-road. Se lucen también el gran barral cromado en el portón posterior, los labios en tono metalizado en ambos paragolpes, el perímetro inferior en plástico negro y las barras de techo.

Sabiendo que Renault forma la denominada Alianza con Nissan, marca reconocida por sus vehículos 4X4, no llama la atención que el portón trasero remita al estilo nipón, especialmente al del Pathfinder. Este vínculo lo establecen los cortes diagonales en los extremos del cristal y los resaltes que rodean las luces. Más llamativo es el parecido de su frontal con el de la segunda generación del Pathfinder, algo que se aprecia en el conjunto parrilla-faros.

 

Interior

La cabina del Duster recibe un diseño específico para la región, distinto del utilizado en otros mercados por su mellizo, el Dacia Duster. La estética del modelo Renault está relacionada con la última actualización del Sandero utilizando la consola central en forma de rectángulo parado. Los paneles de puertas son iguales a los vistos en sus hermanos de 4 y 5 puertas, y el tablero es específico.

Respecto de la calidad percibida, pese a lucir como un vehículo de mayor porte, pertenece al segmento de los compactos “made in Mercosur”, es decir no hay plásticos acolchados como en los medianos. Se destaca el trabajo en las texturas y tonos diferenciados entre la parte superior e inferior. Los decorados combinan terminaciones en gris oscuro (contrapuertas, domo de cambios, volante), en negro brillante (consola central) y en cromo para biseles. Rematan los tapizados con decorado en relieve estilo olas.

El espacio para los pasajeros es destacado con suficiente despeje en el banco trasero para piernas y cabeza de un hombre de 1.90 m. La cabina ofrece distintas alternativas portaobjetos, incluyendo una consola de techo cuyo aspecto podría ser mejorado. El baúl de la versión 4X4 cuenta con un piso más elevado debido a la rueda de auxilio full size (con llanta de chapa) y el espacio requerido por la transmisión integral. Debajo del falso fondo hay algunos espacios extra y los asientos se pueden plegar.

 

Mecánica

Al frente del Duster probado se encuentra un 2.0L 16V acoplado a una transmisión manual de 6 relaciones. Este no es el actual motor de la Alianza Renault-Nissan con 145 CV, sino el de 138 caballos utilizado en el Megane II.

El Duster 4X4 es el único que recurre a un eje posterior multilink, distinto del de brazos interconectados de las variantes de tracción simple.

El reparto de potencia recurre al mismo sistema utilizado en el Nissan X-Trail o el Renault Koleos, aunque sin las ayudas de tracción inteligentes. Cuenta con tres posiciones 2WD (delantero), Lock con reparto salomónico y 4WD que funciona con tracción delantera enviando hasta el 50% del torque al otro eje solo si es necesario.

 

Manejo

Comparado con el 2.0L más moderno, utilizado en el Sentra y en el Fluence, el cuatro cilindros del Duster se siente menos cremoso. Las tres primeras marchas son tan cortas en la versión 4X4 -para mejorar su rendimiento off-road- que se puede arrancar desde 0 km/h en 2° marcha sin vibraciones ni sobreacelerar. En ruta, poseer una 6° velocidad desahoga la mecánica reduciendo consumos y rumorosidad.

La dirección es algo pesada y comandada por un timón grande, la palanca de cambios está extrañamente “acostada” hacia la derecha, el pedal de freno tiene un tacto algo pesado y se pondera que cuente con ABS en las dos versiones 2.0L.

La posición de manejo es elevada, con el correcto feeling de un SUV, se puede acomodar asiento y volante en altura (no en profundidad el segundo) y la visibilidad es buena.

Exigido, en aceleración desde cero sobre tierra suelta, se siente el trabajo del sistema de reparto de fuerza automático (4WD) que hace empujar a ambos ejes para salir sin resbalar los neumáticos. Inclusive, si se hace un giro cerrado sobre terrenos sueltos, el Duster saca la cola indicando que ha enviado fuerza a las ruedas posteriores.

El confort es bueno, sin ser tan blando como los otros compañeros de plataforma. Viaja a velocidad con estabilidad en recta y en curvas se inclina, pero sin exagerar. Seguramente parte de esto es responsabilidad del eje multibrazo posterior.

 

Conclusiones

En su presentación el Duster sorprendió por su desempeño fuera de asfalto, ahora el panorama es completo, al menos en la versión con tracción integral.

Si se tiene presente que el Duster pertenece al segmento de los compactos y que apunta a un precio de venta contenido, entonces se pueden perdonar algunas fallas de terminación o la utilización de plásticos rígidos en el tablero. A cambio demostró más madures de lo esperado, mucho espacio y buen comportamiento en general.

Habrá que subirse a la variante de tracción simple y posiblemente a la 1.6L para saber si sucede lo mismo con el eje trasero.

Renault Duster en acción

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