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Test drive nuevo Jeep Wrangler

El ícono de Jeep se renueva y probamos la variante Sahara de cuatro puertas y motor V6 con 285 CV ¿El resultado? Averigualo en esta prueba de manejo

Test drive nuevo Jeep Wrangler

Vamos en camino a festejar los 80 años de vida de Jeep y la marca anticipa la celebración lanzando una nueva generación de su modelo más icónico y sucesor del Willys original: el Wrangler.

Presentado a nivel mundial fines de 2017 , el mítico 4x4 cumple el sueño de sus fanáticos, que adoran su estilo industrial, aman sus capacidades y no reclaman por la falta de confort. Simplemente lo quieren. Eso sí, la marca indica que el Wrangler es tanto mejor, que quienes lo manejen no podrán volver a bajarse de él. ¿Será tan así?

Concepto tradicional

Cinco millones de unidades del Willys y del Wrangler se han vendido en todo el mundo a lo largo de los años, aunque el modelo recién salió de Norteamérica hace apenas unos pocos años, al menos de forma masiva.

Siempre se le consideró el todoterreno más eficaz de la historia (con permiso del Mercedes-Benz G y del Land Rover Defender), pero con tantos defectos en el uso normal que también se le catalogó como un modelo de nicho. Hablamos de una época en que los SUV y 4x4 no eran lo que son hoy.

Jeep ha querido trabajar sobre este punto con esta cuarta generación Wrangler denominada JK, y lo que hoy tenemos es más un SUV de uso diario con la mayor de las vocaciones off-road, que un 4x4 bruto, aunque, en rigor, lo sigue siendo.

Mantiene, por supuesto, aquellos elementos tradicionales que lo han hecho un modelo inconfundible a la vista, incluso con detalles que nos remontan en el tiempo a la época del Willys, como el parabrisas abatible, las bisagras de las puertas a la vista y el techo de lona (con accionamiento eléctrico) o de paneles rígidos que es totalmente desmontable. Pero muchos otros han sido modernizados. Por ejemplo, la parrilla vertical con siete ranuras -típica de Jeep- cuenta ahora con una pequeña curvatura superior para mejorar los flujos de aire, los grupos ópticos frontales circulares de toda la vida ahora son full LED y los pasos de rueda cuadrados pero con espacio para calzar ruedas más anchas.

Hay cuestiones más difíciles de conseguir en un formato tan cuadriforme como el del Wrangler, y eso tiene que ver con la eficiencia aerodinámica. Para mejorar este ítem, además de la mencionada curvatura, se suavizó el diseñó del capó, se reclinó más el parabrisas y se añadieron canalizadores de aire en los paragolpes y guardabarros. La marca indica que el coeficiente de penetración mejoró en un 9%. No es mucho pero es algo.

Y están los “huevos de pascua” que la marca viene incorporando en sus nuevos modelos desde el lanzamiento del Renegade, que básicamente son pequeños detalles que hacen referencia a la historia de Jeep. Por ejemplo, el dibujo de la parrilla de siete elementos con los dos focos redondos se puede encontrar en el interior de la tapa del baúl y en los limpiaparabrisas; la silueta del Willys original está en las llantas, parabrisas, pomo de la palanca de cambios y en las alfombras. Y hay más...

Interior del Siglo XXI

Hay algo que se mantiene incólume desde hace décadas en este modelo: cuando te subís no te encontrás con el típico interior que podés ver en cualquier SUV, te dás cuenta que estás en el habitáculo de un vehículo que te puede llevar a lugares nunca antes recorridos.

Aunque ahora cuente con ajustes eléctricos para el asiento y el volante puede ajustarse en altura y profundidad, la posición de manejo muy elevada. También puede haber algo de sensación de encierro ya que está todo bastante cerca de uno, pese al gigantesco tamaño del Wrangler.

Los grandes cambios que se ven en el habitáculo del nuevo Jeep Wrangler empiezan por una pantalla táctil de buen tamaño, y los comandos de la climatización y funcionalidades varias se ubican más abajo, quizás muy abajo. Ya en la consola se mantienen las dos palancas, la de cambios más larga y la de la caja de transferencia más corta a su izquierda. Esto es algo propio de Jeep desde tiempos inmemoriales, pese a que sus nuevos SUV reemplazaron la segunda palanca por selectoras eléctricas.

En cuanto a materiales tanto el volante como el tablero están tapizados en cuero mezclado con plásticos duros, lucen un diseño más funcional y no encontramos ensambles mal ejecutados.

Finalmente, dispone del sistemamultimedia UConnect con pantalla de 8,4”, conectividad Android Auto y Apple CarPlay (extremadamente fácil de usar), puertos USB para carga y streaming, una pantalla digital en medio de los marcadores, y climatizador digital bizona. Una de las novedades es una aplicación que permite visualizar en tiempo real datos de la conducción off-road, como inclinación lateral o longitudinal, temperatura y presión de neumáticos, estado del funcionamiento del sistema de tracción, etc.

El rey de la versatilidad

Nuestra unidad de pruebas, Unlimited, es de cuatro puertas y ofrece un techo rígido de tres paneles desmontable, que lo convierten en un auténtico descapotable. Ahora, no es tarea fácil desmontarlos. Si bien dos los paneles frontales se sacan con relativa facilidad girando cuatro trabas en cada lado, y se pueden guardar en el baúl, la parte trasera es muy grande, requiere del uso de herramientas especiales y una vez sacado, no hay dónde guardarlo.

Ahora, como buen Wrangler, las puertas también son desmontables (algo tampoco sencillo de realizar) e incluso el parabrisas se puede abatir para ofrecer una sensación pura de manejo al aire libre. Demasiado versátil, aunque primero haya que capacitarse para lograrlo.

Un punto destacable en esta versión Unlimited es la gran habitabilidad que encontramos en las plazas posteriores, con espacio de sobra para las piernas, cabeza e incluso en el ancho, donde tres adultos entran sin problemas, más allá de cierta incomodidad que hay en la plaza central.

El baúl es muy grande pero no del todo práctico como nos gustaría. Por ejemplo, el portón está separado del vidrio, pero tiene la rueda de auxilio que lo vuelve algo pesado, y tiene una apertura vertical, lo que obliga a dejar mucho espacio para poder acceder al interior. Además, el vidrio no puede abrir por sí solo si la puerta está cerrada, lo que le hace perder toda la funcionalidad que buscaba.

Más todocamino, lo que se agradece

Que el Jeep Wrangler es una bestia off-road, todos lo saben, lo hayan manejado o no. En modo normal es un tracción trasera, pero ofrece modos de manejo 4x4 gracias al sistema Comand-Trac: en alta, en alta con bloqueo de diferencial y en baja, que cambia la relación de transmisión a 2,72:1.

Agregá a eso ángulos de ataque de 44°, de salida de 37°, un despeje al piso de 276 mm y una capacidad de vadeo de 700 mm. Probablemente nunca en tu vida vas a necesitar más que esto, ni siquiera si salís a “jipear”.

La fuerza llega de un V6 Pentastar de 3.6 litros que entrega 285 CV y 352 Nm de torque, asociado a una caja automática de ocho cambios. Es un motor de entrega contundente y muy ágil cuando se pisa el acelerador, aunque a costa de grandes tragos de combustible (14,3 L/100km)en nuestra prueba completa) y un sonido que traspasa barreras y nos entra al habitáculo.

Ahora, una de las promesas que hizo Jeep cuando lanzó esta nueva generación Wrangler es que sería mucho más amigable en uso diario y ruta. Y claro, porque quienes manejamos la anterior generación recordamos lo lenta y “desconectada” que se sentía la dirección y lo incómodo que resultaba ir corrigiendo a cada rato.  Ahora podemos dar fe que la marca cumplió su promesa. Se siente pesado, por supuesto, y no es raro considerando que tiene más de dos toneladas, y tampoco hay que olvidar que el centro de gravedad está muy alto y las suspensiones cuentan con un recorrido demasiado largo, pero aún así, es suave de marcha, la suspensión absorbe bien las irregularidades (hoy cuenta con esquema independiente adelante) y brinda el máximo de estabilidad posible.

Su motor hace que avanzar no sea un problema gracias al buen torque que tiene en bajas revoluciones, y a que la caja está buscando permanentemente la mejor entrega. El régimen a 120 km/h está bajo las 2.000 vueltas, lo que es muy bueno. La caja no es tan rápida como debería, pero se entiende porque debe hacer frente a exigencias muy distintas. Lo que menos me gustó es que debido al uso de este techo desmontable, se filtra demasiado ruido al habitáculo, y en las mañanas incluso entra frío. Pero, claro, entendemos que el concepto del Wrangler es así y que el cliente siempre podrá optar por un más refinado Grand Cherokee.

Conclusiones

Gran vehículo este nuevo Wrangler, especialmente para quienes nos gusta el manejo divertido. No es elegante, aunque es mucho más refinado que antes. No es confortable de manejo, aunque ahora es mucho más confortable. No es eficiente, aunque se ha mejorado en todos los aspectos para que no gaste tanto. Pero es único en su diseño, en su funcionalidad, en sus capacidades y en la experiencia de manejo. Es un Jeep Wrangler y con él podrá hacer lo que quiera, y no es sólo un decir.

 

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