Test drive

Prueba nuevo Audi TT

Manejamos la nueva generación del deportivo alemán.

Prueba nuevo Audi TT

El TT nace en 1995 de la creatividad del equipo de diseño de Audi encabezado por Jay Mays y comandado por Freeman Thomas y Peter Schreyer. Las líneas del nuevo deportivo de la marca de los cuatro aros reinterpretaban el estilo de aquellos Auto Unión de competencia que se hicieron famosos en la Preguerra y que sus líneas básicas y limpias evocaban claramente el estilo funcionalista Bauhaus.

Luego de tres años de estudios e investigación Audi develó la primera generación del TT, cuyo nombre hace referencia al Tourist Trophy, la mítica carrera de motos que se corre en la Isla de Man desde 1907.

La primera generación se denominó internamente Typ 8N y se fabricó sobre la plataforma del Grupo VAG denominada PQ34, se produjo de 1998 al 2006. La segunda generación, el Typ 8J se presentó en el 2006 y estuvo disponible hasta el 2014, fue obra de Walter de Silva y se construyó sobre la plataforma compartida VAG PQ35. La tercera generación, que es la que hoy nos ocupa se denomina Typ 8S y es obra de Jürgen Löffler, quien utilizó la plataforma MQB (Modularer Querbaukasten) del grupo VAG con modificaciones para construir el nuevo TT que nos presenta una combinación de probadas mecánicas con innovaciones tecnológicas.

 

Técnica

Empecemos por la parte conocida, las especificaciones, si bien ya comentamos que está construido sobre una variante de la MQB, la unidad probada recurre a un motor de cuatro cilindros, turbo que entrega 230 CV a 6.200 rpm y un torque de 370 Nm en el rango comprendido entre las 1.600 a 4.300 rpm. El motor está acoplado a una transmisión S-Tronic de seis velocidades, de accionamientos manual con levas en el volante. El sistema de tracción es quattro.

 

¿Qué nos ofrece nuevo el TT?

Esta tercera generación fue develada en el marco del Salón de Ginebra en 2014, su producción empezó en agosto de ese mismo año y si bien el diseño es innovador, el alma del nuevo TT está en sus interiores y en las tecnologías que ofrece y que analizaremos una por una.

El TT es el primer modelo de la marca de los cuatro aros en portar el cuadro de instrumentos denominado Multi Media Interface On Audi Virtual Cockpit, presentado por la marca en el CES 2014. Se trata de sustituir el cluster de indicadores análogos por una pantalla completa. Así, al presionar el botón de arranque, aparece ante nuestros ojos un paquete grafico de alta resolución en la pantalla de 12.3”, donde lo menos importante son los kilómetros por hora y las rpm del motor, que si están presentes en las gráficas, pero en pequeños círculos en las esquinas inferiores del display.

El conductor puede configurar a su gusto y conveniencia la información que quiere ver, y gracias a la combinación de comandos con el botón ubicado en el volante o mediante la manipulación del MMI (Multi Media Interface) se puede cambiar de forma paginada para que de una sola mirada podamos enterarnos de información como: consumo de combustible, la selección de manejo del Audi Drive Select, pero sobre todo el navegador que se despliega en casi todas las 12” haciendo su consulta más clara y con menos distracción para el conductor.

El diseño interior es sumamente limpio, una de las cosas que cambió radicalmente es la disposición de los mandos del aire acondicionado, ya que los controles están localizados en cada una de las ventilas localizadas en la zona central del tablero. Para completar la experiencia a bordo, el TT está dotado de un sistema de audio firmado por Bang & Olufsen.

 

¿Qué más nos ofrece en el ámbito tecnológico?

Los sistemas de iluminación del TT son completamente por LED, las luces principales se componen de dos fases, la diurna compuesta por un par de tiras de diodos y la iluminación principal que corre a cargo de una matriz de LEDs. La óptica trasera recurre también al uso masivo de Leds en todas sus funciones, resaltando la tercera luz de freno, que se aloja discretamente bajo el alerón retráctil del baúl.

 

Comportamiento dinámico

La tercera generación del TT es 50 kilos más ligera que su predecesora, oscilando entre los 1.230 y 1.425 kg. La relación peso potencia es muy buena, el talante es natamente deportivo, pero la comodidad es similar a la de un A4, por ejemplo para acceder al vehículo no hay que hacer ningún acto de contorsionismo. Un buen detalle de diseño es que pese a sus proporciones de auto deportivo, los asientos no están colocados muy abajo y eso se agradece.

El comportamiento es muy bueno, la aceleración es constante y los cambios de velocidad muy oportunos, si optamos por la conducción totalmente automática los cambios se harán en la zona de máximo torque y la caída de revoluciones es prácticamente nula. Entre cambio y cambio se escucha por el tubo de escape ese sonido que la los “pisteros” nos gusta mucho, un característico “PRRR”, “PRRR” que nos indica el funcionamiento de la válvula liberadora de presión del turbo.

El sistema de tracción quattro permite llevar ritmos ilegalmente elevados en zonas muy sinuosas mientras que el control que el conductor percibe es total, invitando a acelerar más a la salida de cada curva, en donde el rolido de la carrocería es prácticamente inexistente.

Si decidimos sacar al piloto que vive en nuestros corazones, el consumo puede ser un verdugo de nuestros bolsillos, en cambio, si manejamos de forma menos agresiva y no abusamos demasiado del acelerador los consumos pueden ser mucho más decentes.

 

Conclusiones

El TT es un gran deportivo; sin tener las pretensiones de un gran pura sangre es una buena opción para aquel que busque un vehículo personal que pueda usar todos los días e ir a un track day el fin de semana.

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