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El MINI Cooper que se transformó en un simulador

Un joven estadounidense armó su área virtual ¡con un auto original y en el sótano! ¿Cuánto tardó en construirlo? ¿Cómo hizo para ponerlo en ese lugar recóndito? Te lo contamos.

El MINI Cooper que se transformó en un simulador

En Argentina ya superamos el mes de cuentra bajo el aislamiento social, preventivo y obligatorio; un mes en el que desde Autocosmos te brindamos variadas opciones para que puedas pasar la cuarentena de la mejor manera. Una de ellas fue el uso de los simuladores, plataformas que te permiten sentirte un verdadero piloto de competición.

Hay gente que no se contenta con tener los programas y la computadora adecuada, sino que va mucho más allá con tal de que su diversión se asemeje lo más posible a la realidad. Uno de ellos es Brent Cheney, un joven de Utah, Estados Unidos, que armó su simulador con un auto real. Obvio que si querés podés aprovechar este tiempo encerrado para hacer lo mismo, pero no es nada sencillo.

Para empezar, el estadounidense compró un MINI Cooper S por solo USD 1.000 al aprovechar que su motor no estaba en buen estado. Luego se dedicó a recortarlo y a trasladar la carrocería, el chasis y todo el interior hacia su hogar, donde armó el simulador. ¿En qué lugar lo hizo? En el sótano. ¿Cómo lo hizo? Seguí leyendo.

Un simulador bien real

Hablé con un amigo sobre armar un simulador en base a un auto y me dijo que era imposible, pero la verdad es que no me pareció tan difícil y me lo puse a hacer”, le comentó Cheney al sitio web Cars Coops sobre el origen de la idea.

Si bien lo hizo en base a un MINI Cooper modelo 2005, su idea original era otra: “Tenía planeado usar un BMW M3 E36, pero me llegó este MINI y me vino perfecto”, explicó quien desde ese momento tuvo la ardua tarea de trasladarlo hacia el sótano, ambiente que generalmente no es de fácil acceso. Para ello debió “cortarlo por completo y en partes lo suficientemente chicas como para moverlas, debido a que tenían que pasar por varias puertas pero particularmente por una escalera que tenía un giro en U”.

Tras acomodar el auto (mejor dicho, lo que quedó de él) en su lugar y unir sus distintas partes con chapas y tornillos, le instaló un monitor curvo de 49 pulgadas en el lugar del parabrisas, una PC en el espacio del motor y seis parlantes con sonido envolvente en el interior, junto a subwoofer en el baúl. Con respecto al exterior, claro que nada de lo que se ve (neumáticos, faros etc.) cumple su verdadera función: la gracia es vivir la experiencia real dentro del auto

En el habitáculo (cuya configuración original -¡con asientos y todo!- respetó lo máximo posible) también incorporó puertos USB para cargar el teléfono, luces LED y todo lo necesario para competir de forma online de la mejor manera, como un volante marca Fanatec con su respectiva pedalera, teclado, mouse, una pequeña pantalla con datos de la telemetría y hasta una webcam. Como frutilla del postre, debajo del auto agregó luces LED.

La construcción demoró unas seis semanas, en las que trabajó un total de 40 horas y gastó unos USD 6.500.

En la galería tenés el paso a paso de la construcción. Si querés conocer más sobre su creador, podés ingresar a su canal de YouTube, donde almacena algunas de sus experiencias en este simulador único.

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