La Fórmula 1 está en medio de una tormenta a raíz de la legalidad de la unidad de potencia Mercedes, algo que puso en debate el método con el que se mide la relación de compresión, modificando el reglamento a pocas semanas del inicio de la temporada.
Ferrari, Audi, Honda y Red Bull impulsan que la medición se realice con los motores calientes. Todo porque se sospecha que el impulsor de Mercedes cumple con el límite de 16:1 cuando el control se hace en condiciones ambientales, aunque en funcionamiento puede trabajar en un rango diferente incrementando su potencia.

La pregunta es directa: ¿es una laguna reglamentaria o una interpretación legítima del texto? Desde Alpine, el equipo en el que corre el argentino Franco Colapinto y que cuenta desde este año con la unidad de potencia de la estrella de tres puntas al igual que el propio Mercedes, McLaren y Williams, dejaron clara su postura…
LA RESPUESTA DIRECTA DE ALPINE
Steve Nielsen, director ejecutivo del team propiedad del Grupo Renault, fue claro en declaraciones a The Race: la opción de protestar existe, pero espera que la Federación Internacional del Automóvil intervenga antes de que la temporada arranque.
“Supongo que tienen derecho a protestar”, dijo Nielsen sobre el descontento de los otros equipos. Y agregó: “Vamos a Melbourne, y si realmente lo sienten así, entonces arriesgarán algo y harán algo al respecto. No sé si la FIA se pronunciará al respecto antes de Melbourne. Espero que sí, porque espero que la historia de Melbourne no se centre en las relaciones de compresión”.
Ahí está el punto. Nadie quiere que el arranque del campeonato quede contaminado por una disputa técnica que podría haberse resuelto en la mesa antes de encender los motores.
¿CAMBIAR LAS REGLAS AHORA? EL RIESGO QUE VE NIELSEN

Nielsen no discute la legitimidad del debate técnico. Lo que cuestiona es el método y el momento. “Lo fundamental para mí es el modo en que lo estamos haciendo”, sostuvo. “Si decimos que un conjunto de normas escritas muy claras puede impugnarse de esta manera, entonces ¿qué más queda fuera de los límites? Todo está abierto a debate”.
La frase pesa. Porque detrás de esta discusión hay algo más profundo: la seguridad jurídica del reglamento. En la F.1 moderna, donde cada fabricante invierte cientos de millones en desarrollo, cambiar la interpretación a último momento puede alterar todo el equilibrio competitivo.
Nielsen fue todavía más explícito: “La gente invierte muchísimo tiempo y dinero, y especialmente dinero en esto, de buena fe. Y si de repente todo puede ser desafiado… entonces creo que es un mundo completamente nuevo en el que no hemos estado antes”.
Y dejó una reflexión que atraviesa el paddock entero: “Se podría decir que soy parcial porque tenemos un motor Mercedes en el coche, pero ¿de verdad queremos un deporte donde se puedan cuestionar cosas claramente escritas simplemente porque a la gente le apetece hacerlo? Eso lo tiene que responder la FIA”.
CONFIANZA TOTAL EN MERCEDES
Para Alpine, la cuestión técnica no genera dudas internas. “Mi opinión personal es que no me preocupa, porque creo que las regulaciones son clarísimas sobre cuándo se mide la relación de compresión. Algunas otras personas están intentando introducir parámetros diferentes a eso, y eso es por razones que sólo ellos conocen”, afirmó Nielsen.
Y fue aún más directo: “Tenemos plena confianza en Mercedes. Han creado una unidad de potencia de buena fe con un reglamento muy claro, y estamos contentos con ello. Confiamos en que el organismo rector hará lo correcto”.
EL TRASFONDO POLÍTICO ANTES DE MELBOURNE
En teoría, la unión de cuatro fabricantes podría alcanzar la supermayoría necesaria para impulsar un cambio reglamentario. Pero cualquier modificación requiere también el aval de la FIA y de la FOM.
Y ahí está la clave. El organismo rector aún no tomó postura pública definitiva, aunque dejó claro que quiere resolver el tema antes de Melbourne. Si eso no ocurre, el escenario de protesta formal contra los equipos con motores Mercedes no está descartado.
EL DEBATE DE FONDO
La Fórmula 1 siempre fue un laboratorio tecnológico… y un campo de batalla reglamentario. La diferencia entre genialidad y laguna normativa suele ser apenas una línea en el reglamento.
La pregunta que deja Nielsen flotando es potente: si una norma clara puede reescribirse porque a un grupo no le gusta el resultado, ¿qué queda realmente fijo?
Melbourne está a la vuelta de la esquina. Y todos miran a la FIA. Porque una cosa es ganar en pista. Otra muy distinta es empezar la temporada en los tribunales. Y eso, en el mundo de la F.1 moderna, pesa tanto como una décima por vuelta.
Fuente: Automundo
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