El Dodge Charger Super Bee está de vuelta a la vida para poner en el asfalto un muscle car pensado para ir a buscar los mejores tiempos en el cuarto de milla, reviviendo las viejas glorias de este nombre, que apareció por primera vez en 1968.
La sexta generación de un vehículo Dodge que toma el mote Super Bee es el actual Charger y, aunque muchos tomarán como una blasfemia que no haya un V8 bajo su capot, la firma asegura que sus clientes no lo extrañarán con los 600 caballos del nuevo Charger Sixpack.

El Super Bee 2027 deja de lado los motores V8 para montar el seis cilindros en línea 3.0 litros biturbo que pasó de 550 a 600 caballos y 720 Nm de torque, gracias a
- una recalibración del propulsor
- la colocación de dos turbos Garrett de 56 mm (7.5% más flujo de aire)
- mejoras en la gestión térmica
- un nuevo software “enfocado seriamente en la pista”.
La firma resalta una mejora de 11.8% en la entrega del torque máximo, lográndolo desde las 3.000 rpm hasta las 5.900 rpm. El resultado es unl 0 a 100 km/h apenas por arriba de los 3.0 segundos y un cuarto de milla de 11.8 segundos.

El 3.0L se acopla a una transmisión automática de 8 velocidades que reparte el poder a las cuatro ruedas mediante un sistema de tracción integral e incorpora una programación para poder mandar toda la potencia sólo al eje trasero.
Con todo este potencial, Dodge instaló un sistema de frenos a la altura, desarrollado por Brembo con discos ventilados de 16 pulgadas, que son mordidos por cálipers de 6 pistones adelante y cuatro pistones atrás.
Las ruedas son forjadas de 20 pulgadas, esmaltadas en negro brillante y calzan neumáticos Goodyear Eagle F1 Supercar 3 305/35ZR20, con lo que se mejora el agarre, la maniobrabilidad y, en general, las prestaciones dinámicas del muscle car.

Las suspensiones incorporan el sistema de Suspensión de Control Continuo (CDC) con amortiguadores adaptativos de doble válvula y hay más: “Los componentes del chasis del Super Bee se han reforzado en toda su estructura para aprovechar al máximo las capacidades de los amortiguadores adaptativos. La rigidez de los bujes de los brazos de tensión delanteros aumenta un 25%, mejorando la precisión de la dirección, mientras que la rigidez de los bujes de los brazos de control delanteros se incrementa un 50% para reducir aún más el subviraje y aumentar la autoridad del tren delantero. El resultado es una entrada en curva más rápida, una respuesta más directa y una mayor confianza al afrontar carreteras desafiantes o tramos de circuito exigentes.
Completan resortes más rígidos, los delanteros 12 % y los posteriores 6 %, además de la barra estabilizadora trasera un 20 % más rígida.

Para completar, Dodge agregó nuevos modos de manejo (incluyendo el de toda la potencia al eje trasero) para exprimir al máximo las capacidades del auto y que el conductor tenga uno de los mejores deportivos norteamericanos de la historia.
El Dodge Charger Super Bee 2027 tendrá una producción limitada, bajo el nombre Launch Edition, de la que se revelarán los precios e inicio de ventas en los próximos meses.