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Prueba nuevo Peugeot 208 1.6L Feline

Ya lo manejamos en Uruguay, ahora lo analizamos en la vida real sobre nuestro asfalto.

Prueba nuevo Peugeot 208 1.6L Feline

La historia moderna de Peugeot en el segmento compacto es gloriosa, primero tuvo al 205, el modelo que salvó a la compañía, y después al 206 que lo superó en ventas. Además, en Argentina, el segundo fue el más deseado del segmento durante años. Sin embargo, la decisión de entregar al Mercosur el 207 Compact, una actualización a parámetros actuales del 206, no fue tan buena desde el punto de vista de imagen, aunque si desde las ventas.

Ahora que la compañía está trabajando fuerte en su política “Camino hacia la Alta Gama”, que consta en atacar a lo más alto de cada segmento dentro de las denominadas marcas generalistas, le faltaba completar la gama justamente en el rubro compacto. Aquí hace su entrada el nuevo Peugeot 208, que llega con el doble compromiso de recuperar el cetro de más deseado, pero sin descuidar un alto volumen de ventas.

 

Técnica y seguridad

El nuevo 208 se basa en una plataforma nueva, que es compartida con su primo el Citroën C3. La versión made in Mercosur tiene las mismas medidas que la europea, excepto el despeje, que aquí es más alto debido a la inclemencia de los caminos regionales. Otra diferencia está en el eje posterior, cuya barra de torsión cuenta con un desarrollo específico para la región, destinado a comulgar cualidades dinámicas con la aspereza de nuestro asfalto.

Mecánicamente el 208 está equipado con dos motores (los mismos estrenados aquí por el C3), un 1.5L 8V de 90 CV y el 1.6L 16V con variador de válvulas que entrega 115 CV. Ambos están asociados a caja manual de 5 velocidades.

Todos los 208 cuentan con ABS y doble airbag, y a partir del equipamiento Allure también laterales, sumando de cortina en el Feline Pack Cuir. Si bien no hay anclajes ISOFIX, aplaudimos que todos los 208 cuenten con cinturones de tres puntos y apoyacabezas en las tres plazas posteriores.

 

Diseño

El 208 se viste en el mismo sastre que la nueva gama Peugeot. Las claves están en la parrilla flotante, el trabajo de las superficies con aristas suaves y fluidas, y en el particular uso del cromo.

Peugeot habla de una re-genración y esto se aprecia en algunos detalles que rinden homenaje al 206, como el músculo que lleva a los retrovisores y los hombros marcados a la altura del pilar posterior.

El resultado es menos agresivo que algunos Peugeots del pasado, pagando parte de la cuenta entre elegancia y deportividad, pero luce bien, especialmente en las versiones más equipadas con un largo tubo de LED en las luces delanteras y detalles en negro piano en zonas como las puertas traseras.

 

Interior

Aquí es donde el 208 se diferencia netamente. La novedad es la posición de manejo que conjuga un volante muy chico con un cuadro de instrumentos grande y alto que se visualiza por encima del aro. Además, las versiones mejor equipadas, cuentan con pantalla táctil de 7”, que incluye conexión de dispositivos por Plug-in, USB y Bluetooh (con audiostreming) y Navegador GPS. Los menús son atractivos y su operación soluciona muchas de las clásicas “particularidades” en la ergonomía de los autos franceses.

El 208 probado incluye también el techo panorámico que, a diferencia de la solución de Citroën, es más largo, pero conserva el travesaño del parabrisas, por lo que es más disfrutado por los acompañantes que por el conductor. Respecto de las plazas traseras, el espacio es simplemente correcto y limitado para las cabezas a partir del 1.75 metro de humanidad.

La calidad percibida es alta. Tuvimos la oportunidad de ver un 208 francés de gama media y las dos grandes diferencias están en la faja de decorado, que en el europeo es de material inyectado, y en algunas juntas. El conjunto se siente sólido y hay un muy buen trabajo en las decoraciones que incluyen uso de cromados satinados y negro piano.

 

Comportamiento dinámico

¿Cómo se siente manejar con un volante tan pequeño? Lo primero que hay que tener en cuenta es que el aro tiene que ir más bajo que lo convencional para poder visualizar correctamente el cuadro de instrumentos. En la práctica resulta extraño solo los primeros kilómetros (como manejar en una PlayStation), y luego se siente perfecto, inclusive bajarse de un 208 y subirse a otro compacto implica sentir que un volante convencional es inmenso.

La posición de manejo es muy buena, exorcizando la clásica postura francesa con volante lejano e inclinado (una de mis principales críticas a la dupla 206 y 207 Compact), ya que la dirección queda recta y cuenta con regulación en profundidad.

La dirección eléctrica se siente bien asistida, con un tacto muy uniforme pero correcto. La visibilidad es obstruida en las diagonales delanteras por los pilares lanzados y atrás por las gruesas columnas C que dejan una luneta chica, aunque cuenta con grandes retrovisores exteriores y en la versión Feline con sensores de estacionamiento en ambos frentes que muestran la cercanía en la pantalla táctil.

El 1.6L es mucho más vivo que su antecesor, especialmente en baja, sintiéndose proactivo a partir de las 1.500 rpm. La palanca de cambios (con pomo modernoso) tiene recorridos longitudinales largos, pero es precisa y sus relaciones ayudan a un buen desempeño.

En ciudad hay algo de golpeteo de cubiertas en las irregularidades pequeñas como juntas de dilatación, se altera en ondulaciones tomadas en diagonal y los pozos muy profundos no se llevan bien con el tren trasero. Esto no quita un buen confort general, bien equilibrado con la deportividad que todo Peugeot debe entregar a sus usuarios.

En ruta se siente estable a altas velocidades y en curvas cerradas resiste bien el rolido y la ida de trompa. Provocándolo, descubrimos que “barre” la cola como sus ilustres antecesores y en la sesión de fotos vimos que inclusive levanta la pata trasera interior al viraje.

Viajando a velocidades legales, el tacómetro parece algo agitado (120 km/h con casi 3.500 rpm), pero la cabina está muy bien aislada de la mecánica y del viento. El consumo a la velocidad mencionada rondó los 7.2 L/100 km y en ciudad varió mucho según el tránsito pasando de menos de 10 a casi 12 L/100 km.

 

Conclusiones

No creemos que el 208 vaya a causar la misma sensación en Argentina que el 206 en su momento. La clave no está en el auto, que es muy bueno, sino en la competencia que ha reforzado su oferta, incluyendo el FIAT Punto, el nuevo Citroën C3, el Chevrolet Sonic y el Ford Fiesta KD.

Comenzando por sus debilidades, le faltaría fijaciones ISOFIX y control de estabilidad como uno de sus rivales, algo de espacio atrás y un poco más de confort en su tren trasero.

Los puntos fuertes del nuevo Peugeot están en su estilo elegante y deportivo, en el buen comportamiento dinámico con ribetes deportivos, y algunos equipamientos especiales como la pantalla táctil, el techo panorámico y el climatizador dual. Además, posee una gama amplia donde escoger un 208 a la medida de cada bolsillo, siempre dentro de la parte alta del segmento compacto.

Peugeot 208, el video oficial.

Hernando Calaza / Fotos: Ezequiel Las Heras recomienda