Prueba Citroën C4 Cactus: Le Crossover
17/11/2017 Pruebas de manejo

Prueba Citroën C4 Cactus: Le Crossover

Difícil de encasillar, es una alternativa a los aventureros y SUVs chicos, con el especial enfoque que distingue a la marca francesa.

Prueba Citroën C4 Cactus

No es un hatchback, tampoco un SUV, no es un auto chico, tampoco un mediano, es el C4 Cactus: un 5 puertas derivado de la plataforma del C3, pero que crece en medidas (y nombre) acercándose al segmento siguiente. Y sobre esto sumale un estilo que conjuga la imaginería de los SUVs con el siempre personal estilo de Citroën.

Diseño, un cactus sin espinas

Tiene un estilo libre de aristas y elementos punzantes

Puede gustarte o no, pero el Citroën C4 Cactus tiene un estilo muy personal y amistoso, completamente libre de aristas y elementos punzantes. Se suman los elementos de estilo aventurero como la distancia entre ruedas y guardabarros, y los protectores de las partes bajas. Remata el techo de estilo flotante y las barras en negro brillante, a los que se suman los faros principales desdoblados (LEDs por un lado, proyectores por otro) elemento de diseño distintivo de la nueva camada del doble chevron.

Un elemento distintivo del C4 Cactus son los Airbumps, una suerte de protectores realizados en resistente poliuretano termoplástico que protegen las zonas vitales de la carrocería, especialmente las puestas donde funcionan como burbujas de aire. Curiosamente, este rasgo tan distintivo del modelo ya no estará presente en su próximo rediseño.

Interior, el reino del minimalismo

Puertas adentro el C4 Cactus se apoya en dos elementos, parecer del segmento siguiente y simplicidad. Lo primero lo vas a notar en el ancho de la cabina, sensación aumentada por las inmensas butacas con bordes cuadrados. Atrás hay buen espacio para piernas, cabezas y hombros de dos adultos, aunque curiosamente las ventanillas son solo basculantes… ¿será que también presume elementos de coupé?

se apoya en dos elementos, parecer del segmento siguiente y simplicidad

El ambiente está cuidado con las punteras de asientos, revestimientos de contrapuertas y parte superior del tablero en color carrocería. Completan plásticos suaves al tacto en la parte alta (el resto es de calidad promedio) y elementos de diseño como los tiradores de la puerta y la apertura de la guantera que simulan tiras de cuero con hebillas metálicas.

En el aspecto de la simplicidad, Citroën removió casi todos los controles y los incluyó en la pantalla del equipo multimedia. Esta decisión limpia la cabina, pero te impide ver el GPS y (por ejemplo) cambiar la temperatura del climatizador, al mismo tiempo.

Equipamiento y seguridad

la dotación es completa

Respecto de la dotación de confort este Cactus está más cerca de un C3 bien equipado que de un C4 incluyendo climatizador automático de una vía, asientos manuales en tela pero calefaccionados y cámara de retroceso. El equipo multimedia es de velocidad moderada y curiosamente no tiene Mirror Screen, pero si incluye navegador propio. Como dato curioso, las ventanillas delanteras son eléctricas, pero no tiene one touch.

En seguridad la dotación es completa con 6 airbags, ESP, 5 apoyacabezas y cinturones de 3 puntos, y anclajes ISOFIX.

Comportamiento dinámico

Antes de empezar a manejar, notamos un par de particularidades en la posición de anejo del C4 Cactus. El volante que carece de regulación en profundidad, el respaldo se ajusta por perilla (normalmente en la marca es por palanca) y un cuadro de instrumentos digital simplificado a tal punto que no indica rpm.

El Citroën C4 Cactus es animado por un 3 cilindros con inyección directa y turbo que produce unos simples 110 CV y 205 Nm de torque, una fuerza similar a un 2.0L de aspiración normal, pero en este caso disponible desde solo 1.500 giros. Asociados exclusivamente a una caja automática de 6º y un peso acotado a 1.050 kg el resultado es muy buen empuje, especialmente entre cambios. Al ser un 3 cilindros, suele vibrar un poco más en baja, y en alta hace un sonido similar al de un motor de cilindros opuestos, por lo demás, no te vas a dar cuenta que te falta un pistón.

Casi no te vas a dar cuenta que te falta un pistón

En ruta también es muy sereno, no sabemos a cuantas rpm viaja porque no tiene tacómetro, pero la insonorización es muy buena. Por su parte el trabajo de las suspensiones es suave, progresivo con algunas asperezas debido al perfil bajo de las cubiertas. Sin descuidar la estabilidad en velocidad, se siente algo sensible a los vientos en ruta.

Citroën declara consumos de 5,8 L/100 km en ciudad y 4,0 L/100 km en ruta. Nuestras mediciones dieron 10 L/100 en ciudad y a 120 km/h reales pidió 6,3 L/100 km, que si bien están lejos del optimismo de la marca, no están mal para el tamaño y comportamiento del C4 Cactus.

Conclusiones

El C4 Cactus pertenece a esta nueva generación de productos que no son nada y son mucho al mismo tiempo. El término Crossover (cruza) acá se aplicaría muy bien ya que es más que la adaptación aventurera de un hatchback, pero no llega a ser un SUV.

es uno de los Citroën más Citroën de los últimos años

Más allá de su ubicación en un segmento puntual, es uno de los Citroën más Citroën de los últimos años: distinto al ojo, con tecnología y algo del espíritu aventurero del Mehari, pero con la tecnología y potencia del Siglo XXI. Un dato no menor es la búsqueda de la simplicidad, casi hasta el punto de hacerte olvidar que es un auto, sin tacómetro, con una selectora de cambios discreta, casi sin botones/perillas y con comandos suaves. Si sos tuerca, no te va a gustar, pero si lo que querés es paz, es tu refugio en el tránsito cotidiano.

Galería Citroën C4 Cactus a prueba

Citroën C4 Cactus a prueba

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