Test drive

Renault Sandero GT line a prueba

La casa del rombo sigue inyectando adrenalina en su gama, ahora con la versión deportiva de su compacto.

Renault Sandero GT line a prueba

 

En la prueba del Fluence Sport comentamos que a la gama Renault le hacía falta un poco de emoción. También hicimos un repaso por los refuerzos que había incorporado en ese aspecto con tres modelos deportivos: Megane III R.S., el mencionado Fluence Sport 2.0 turbo y el Sandero GT line. Hoy te ofrecemos una prueba al tercer modelo.

El Sandero tiene como gema al Stepway, que se sitúa en el tope de su gama y se ofrece en tres niveles de equipamiento más una edición especial Rip Curl. El GT line tiene un enfoque distinto, no solo porque su estilo es deportivo, sino porque solo cuenta con un solo nivel de equipamiento más modesto, dejando el precio por encima de sus hermanos Confort y Luxe, pero $4.400 más barato que el modelo de carácter aventurero, seguramente apuntando a un público más juvenil.

 

Características mecánicas y técnicas

Técnicamente, el nuevo GT line no aporta más cambios que los aplicados en la renovación del Sandero que se estrenó en 2011. Las suspensiones son un poco más firmes que en la Fase I del modelo, conservando el esquema tipo McPherson adelante y el eje de torsión en la retaguardia. El rodado es el mismo que en el Luxe, 185/65 calzado en llantas de aleación de diseño y color específico, aunque le habrían sentado mucho mejor unos 195/60 R16 como en el Stepway, o de perfil levemente más angosto.

Mecánicamente, el Sandero GT line se ofrece exclusivamente con el motor 1.6L 16 válvulas de 105 CV y 150 Nm a 3.750 giros, asociado a una caja manual de 5 cambios que no sufrió cambios en sus relaciones.

 

Diseño

La gran apuesta del Sandero GT line está en su aspecto, comenzando por el paragolpes delantero completamente nuevo, que conserva la parte central pero modifica las bocas de aire laterales con “aletines” inferiores y marcados acentos superiores. En el paragolpes posterior se aprovechó el portapatentes para incluir un pseudo difusor que queda bien integrado.

El trabajo cromático es interesante con uso extensivo del negro -mate y brillante- en las cuatro ópticas, spoilers, gran alerón, cascaras de retrovisores, llantas y calcomanías laterales que imitan una bandera a cuadros.

No vamos a juzgar el resultado estético, que tiene sus altibajos, pero hay que felicitar a Renault por crear piezas específicas en lugar de agregar o pegar spoilers y faldones sobre la actual carrocería y paragolpes.

Interior

Nuevamente, nada nuevo bajo el techo. Aquí se replican todas las actualizaciones que recibió el Sandero en 2011, incluyendo la consola central con el estéreo de frente grande y el decorado negro brillante estilo tecla de piano.

Los encastres y terminaciones dejan mucho espacio para mejorar, mientras que los materiales respetan la calidad del segmento made in Mercosur, se ven sólidos y con buen trabajo de texturas.

Aquí las novedades están en el look deportivo encarnado en un tapizado específico (que afortunadamente no es de cuero sintético) con inscripciones GT line y miles de elementos en rojo como costuras, cinturones de seguridad, biseles de bocas de aire y medidores del tablero. Estos últimos reciben un tratamiento especial con el velocímetro en fondo negro y el tacómetro en blanco, ambos con un estilo fibra de carbono. El volante y la palanca de cambios están terminados en cuero de tacto ecológico.

Nuevamente el estilo puede gustar o no, eso es personal.

 

Compartamiento

En marcha el GT line se comporta como cualquier Sandero, es confortable, se conduce elevado y se escucha un zumbido que seguramente proviene de la transmisión. Comandada por un volante grande, la dirección es levemente pesada, la palanca de cambios tiene recorridos largos y los tres pedales aportan buen tacto.

Comparado con los Sanderos iniciales, previos al recambio estético, el GT line se siente más duro y esto se aplica a toda la gama, lo cual es una mejora ya que atiende mejor el compromiso con la estabilidad.

A fondo en curvas abiertas el rolido es marcado, y la sensación de inclinación se magnifica por la altura del asiento. En giros cerrados sigue la tendencia general de subviraje o dejar que la trompa siga de largo, sin embargo, es más divertido de lo esperado para un hatchback cuyo planteo cuadrado y alto apunta más al uso racional-familiar y no al deportivo.

 

Conclusiones

La nueva gama Renault es muy peculiar, por un lado tiene un modelo con mecánica más picante, pero cuya estética permanece inalterada, Fluence Sport, y por el otro el Sandero GT line que cambia la estética pero no toca nada debajo de la carrocería.

Estéticamente puede ser discutible, pero hay que reconocerle a Renault que no se dedicó a pegar spoilers sobre la carrocería, sino que creó piezas específicas haciendo que este Sandero GT line luzca deportivo de fábrica.

Hernando Calaza. Fotos: Ezequiel Las Heras recomienda

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