Test drive

Prueba nueva Hyundai Santa Fe

La tercera generación del SUV coreano llega para seguir con su avance triunfal.

Prueba nueva Hyundai Santa Fe

La Hyundai Santa Fe nació en el 2001 como una suerte de cruza entre un familiar y un SUV. La su segunda generación llegó en el momento en que la marca estaba pasando de competir por precio a enfrentarse frontalmente contra las automotrices de renombre. El salto hacia arriba se notó en dos áreas, primero se introdujo de lleno en el segmento de los SUVs, y segundo… todo el resto: diseño, interior y buen comportamiento dinámico. Ahora llega la tercera generación, ¿estará a la altura de las circunstancias?

 

Técnica y seguridad

La nueva Hyundai Santa Fe crece en largo respecto de su antecesora (+15 mm) y es más baja (-155 mm), pero respetando la distancia entre ejes, entregando proporciones más dinámicas. Las suspensiones conservan el esquema McPherson adelante y multibrazo atrás.

El motor sigue siendo el conocido cuatro cilindros de 2.4L, 175 CV y 226 Nm, asociado a transmisiones manual o automática de 6 velocidades y tracción delantera o 4x4. Aquí manejamos la versión full con 7 asientos, caja automática y reparto en las cuatro ruedas.

Respecto de la seguridad, además de la estructura y zonas de absorción de impacto, cuenta con seis airbags, anclajes para sillas de bebes, ABS, Controles de Tracción y Estabilidad, y Asistente de Ascenso y Descenso.

 

Diseño

La nueva Santa Fe es un vehículo de perfil más familiar que la Tucson, es decir que va a puntada a un público más maduro y conservador, algo que se aprecia en su estética exterior. No estamos diciendo que por esto deje de ser atractiva, solo que es menos extrovertida que su hermana menor.

El estilo en general sigue los lineamientos de la generación anterior, solo que ahora con líneas más angulosas. Una mención destacada merece la unión de la arista de la cintura con la del guardabarros trasero (justo sobre la manija de la puerta posterior) que crea una suerte de anca clásica en los GTs.

Desde mi punto de vista personal, creo que la tendencia a reducir la zona acristalada lateral ya ha ido muy lejos y la Santa Fe no es la excepción, aunque en este caso ayuda que el marco inferior de las ventanillas corra hacia abajo antes de volver a subir en medio de la puerta trasera. Rematan protectores en negro, LEDs, la parrilla de gruesos barrales cromados y luces de contornos elaborados.

 

Interior

Un punto destacado de este tipo de vehículos coreanos siempre fue el espacio interior, su practicidad y la atención por el detalle. En la nueva Santa Fe los estándares suben, recurriendo a plásticos inyectados para la mayor parte del tablero y sus inmediaciones. Algunas juntas podrían ser más estrechas y faltan decorados un poco más interesantes, mientras que se destacan las dos texturas del tablero y la suavidad al tacto de todas las superficies que no son “gomosas”.

El diseño lleva la locura de la Tucson a terrenos más calmos, con un estilo cabeza de cobra que envuelve una pantalla central táctil muy pequeña para los estándares de hoy. La practicidad sigue siendo un fuerte, los botones son grandes, y además todo queda retroiluminado de noche.

Respecto de los asientos, es bueno destacar que la segunda fila se puede plegar desde el baúl tirando de una manija, y la tercera con una palanca en cada respaldo individual. Los asientos del fondo son grandes pero el espacio para las piernas los limita al uso infantil, el acceso es estrecho y la abundancia de chapa en ese sector los hace algo claustrofóbicos, cosas que los niños no notan. Además, cuentan con control de ventilación propio.

Hablando de la cabina en general, sobra espacio y hay detalles agradables como la posibilidad de reclinar los respaldos en la segunda fila. Las butacas delanteras son grandes, forradas en cuero sintético grueso con piqué y regulaciones eléctricas para el conductor. El remate es el mega techo de cristal cuya parte delantera también se abre.

 

Comportamiento dinámico

La nueva Santa Fe es grande y se siente así detrás de un volante XXL con dirección algo desmultiplicada y asistencia demasiado homogénea en toda circunstancia, más allá de los tres grados de firmeza programables desde el volante. La caja automática de 6 velocidades emite el clásico zumbido de los convertidores de par, pero no se siente que “resbale” de más, con una acción sedosa y libre de tironéos.

Las suspensiones muestran buenos modales eliminando las asperezas propias de la generación anterior. Exceptuando las diagonales posteriores y cualquier cosa baja que esté cerca de nuestro perímetro, la visibilidad es buena, reforzada por inmensos retrovisores exteriores, cámara de retroceso y sensores de estacionamiento, que lamentablemente solo están presentes atrás.

En ciudad la marcha es calma y fluida, la caja busca el cambio más alto posible para mantener el consumo reducido, aunque tampoco puede hacer milagros contra el peso y la cilindrada con más de 15 L cada 100 km. En ruta, la caja rebaja con más frecuencia, ante cada pisotón o encarando trepadas como puentes a velocidad constante. A 120 km/h viaja con un poco más de 2.500 rpm, consumiendo cerca de 8.8 L/100 km según la computadora. El confort acústico aquí es excelente aun viajando encima de velocidades legales, lo mismo la estabilidad.

En curvones prolongados el rolido es marcado, pero no exagerado, si el viraje es cerrado, la tendencia obviamente será hacia el subviraje, pero muy progresivo y fácil de controlar, siempre ayudados por el control de estabilidad.

 

Conclusiones

El Santa Fe ha evolucionado hasta convertirse en SUV grande, maduro y confortable, que no olvida el placer estético, el buen espacio interior y un tratamiento gentil de quienes lleva adentro. La atención por el detalle aquí es muy buena, así como la calidad de marcha e insonorización. El punto débil está en el consumo, algo elevado en ciudad. Seguramente recurrir a un 2.0 Turbo –como lo hacen varios competidores- mejoraría performance y sed de nafta.

Respecto de la consulta que nos hicimos al comienzo de esta nota, la respuesta es sí, está a la altura de las circunstancias. Creo que no va a ser tan destacado como la generación anterior, que llegó en la época en la que Hyundai se estaba colocando a la altura de las grandes marcas establecidas, pero el nuevo Santa Fe demuestra que la casa coreana piensa seguir en el camino planteado, no en vano está entre las 5 marcas más vendedoras y valiosas del mundo.

Presentación nueva Hyundai Santa Fe

Hernando Calaza / Fotos: Ezequiel Las Heras recomienda

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