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Automovilismo

Mazda y la victoria en Le Mans, a 30 años

El 787B que ganó en 1991 representó el trabajo y el esfuerzo de muchos intentos fallidos para conquistar la famosa carrera de resistencia.

Mazda y la victoria en Le Mans, a 30 años

Hace ya 30 años Mazda logró una ¡doble! hazaña histórica en las famosas 24 Horas de Le Mans, al transformarse en el primer fabricante japonés en ganar la carrera y además en hacerlo con un motor rotativo, algo que nunca más se volvió a repetir.

Los dos hitos alcanzados por la firma nipona revelan el espíritu incansable de sus ingenieros, quienes hoy están abocados a una nueva plataforma de tracción trasera y un motor de seis cilindros, en tiempos donde todos los fabricantes apuntan a la movilidad eléctrica. Mazda siempre fue una marca especial, con filosofías bien claras con respecto a diseño y desarrollo.

Una de esas características que destacó a Mazda fue su motor rotativo. Si bien no fue la única en usarlo, fueron los que más lo desarrollaron, al punto de emplearlo de manera comercial en algunos de sus autos, siendo el más emblemático el RX-7.

¿Qué es el motor rotativo?

La mayoría de los motores que conocemos funcionan con pistones, que suben y bajan dentro de una cámara donde se genera la combustión, en un ciclo que se denomina Otto (en honor a su creador). La combustión es la que genera dicho movimiento que termina impulsando al vehículo.

Existen distintas configuraciones y tamaños de motores: hay de tres, cuatro y hasta 16 cilindros, los cuales además se pueden colocar en linea, en V y de manera horizontal. Como todo, cada configuración tiene sus pros y sus contras, ya sea por su tamaño o por la pérdida de potencia que se genera al involucrar a más piezas, por ejemplo.

También hay otro camino, que es el motor rotativo diseñado por Félix Wankel. Funciona a partir de un rotor triangular con sus caras apenas curvadas, que gira dentro de una cámara de diseño epitrocoide (digamos que es como un "óvalo" pero ligeramente más estrecho en el centro). El espacio que se genera entre las caras del rotor y la cámara de rotación es el lugar dónde ocurre el proceso de combustión.

Gracias a su diseño, el rotor puede generar tres pulsos de potencia en un solo giro. Además, al tener menos piezas, es más chico, más liviano y se pierde menos potencia generada.

Uno de los principales problemas de este motor tiene que ver con su consumo y con los sellos en los rotores, por lo que Mazda fue probablemente uno de los pocos fabricantes que pudo desarrollar el motor a tal punto que fuese confiable para su producción en masa.

Mazda y su aventura por conquistar las 24 Horas de Le Mans

El desafío de Mazda en Le Mans comenzó en 1970, cuando le dio un motor 10A de fábrica a un equipo belga privado. Otro equipo, Mazda Auto Tokyo, compitió en 1974 con un deportivo de dos asientos propulsado por un motor 12A, pero encontró varios problemas.

El tercer intento se hizo en otra categoría y directamente con un auto de Mazda y no un prototipo. Mazda Auto Tokyo llevó un RX-7 a Le Mans en 1979. Aunque no culminaron la prueba, el equipo se mantuvo compitiendo todos los años hasta 1983, año en el que Mazda Auto Tokyo Motorsports pasó a ser Mazdaspeed, el brazo deportivo oficial de Mazda (un poco lo que es hoy Gazoo Racing con Toyota). Dicho año ingresaron al Grupo C2 Junior con el 717C, ganando el primer y segundo lugar en su categoría.

Mazdaspeed siguió intentándolo durante los años siguientes con evoluciones de aquel 717C, incluyendo un motor con tres rotores. En 1987, el Mazda 757 logra la hazaña de terminar la carrera dentro del "Top 10", lo que significaba que Mazda estaba yendo por buen camino. Tras el 757, emergieron los 767C y 787, que compitieron juntos en 1990 pero sin grandes resultados. De hecho, el 787 ni siquiera pudo terminar la carrera.

El 787B

La evolución del 787 se denominó 787B y su desarrollo es bastante interesante. En 1989 cambiaron las reglas del juego y la organización decidió prohibir los motores rotativos. Sin embargo, como la carrera estaba tan cerca, decidieron implementar la medida recién en 1990. Obviamente, Mazda junto a Mazdaspeed ya estaban preparándose para abandonar la contienda, pero al revisar las normas se dieron cuenta que los autos más antiguos iban a poder seguir participando, debido a que por los cambios había muy pocos equipos privados, así que las escuadras más chicas iban a poder competir con sus autos del Grupo C (que eran más rápidos y confiables), sin verse forzados a cambiar sus motores. Esto claramente motivó a todo el equipo a intentarlo una vez más y a mejorar al 787, que por entonces ya exhibía un motor de cuatro rotores y 2.6 L -sin turbo-.

El motor fue ampliamente mejorado y se dice que podía alcanzar 900 CV de potencia a 10.000 RPM, pero que por fiabilidad fue limitado a 700 CV. Teniendo como base el motor rotativo original de los setenta, este motor realmente había sido beneficiado por los adelantos tecnológicos, ya que los materiales, los sistemas de inyección y admisión eran nuevos. Aparte tiene un sonido hermoso, muy similar al de un V12 de Fórmula Uno.

La carrera de 1991

Mazdaspeed llevó tres autos a las 24 Horas de Le Mans en 1991, dos 787B y un 787 original. El 787 era el auto que Mazda había inscripto en las ocho carreras obligatorias del campeonato, mientras que los 787B se sumaron en Le Mans. De estos, el protagonista de toda esta odisea fue el número 55, manejado por Volker Weidler (Alemania), Johnny Herbert (Inglaterra) y Bertrand Gachot (Francia).

Los favoritos para ganar la carrera eran los Peugeot 905 (con motores 3.5 L), que aprovecharon su largada en punta para tomar ventaja con respecto a los Mercedes-Sauber (con motores V8 de cinco litros) que los seguían. Sin embargo, antes de que cayera la noche, los dos Peugeot ya estaban fuera de competencia por problemas mecánicos.

La mejor parte de la carrera se desarrolló en la noche, con los Mercedes dominando ante rivales que contaban con autos del año anterior, como por ejemplo Porsche y Jaguar-TWR, y que no podían acercarse. Entre ellos también estaba el Mazda nº55, que con un muy buen ritmo de carrera se acercaba a la punta, gracias a que era el auto más liviano entre los antiguos.

A medida que el auto 55 se sacaba a los Jaguar y los Porsche de encima, los tres autos de Mercedes comenzaron a tener problemas: al principio uno de transmisión y otro con la rotura de un soporte de motor, mientras que el tercero entró a boxes al amanecer, por problemas de temperatura.

El único auto con ritmo para aprovechar la debacle alemana y tomar la punta fue el Mazda, que finalmente cruzó la meta con dos vueltas de ventaja sobre sus seguidores, dos Jaguar. Eso no es todo, ya que los otros dos Mazda también completaron la prueba, en el 6º y 8º lugar.

El resto es historia

Al año siguiente Mazda decidió intentarlo nuevamente, aunque esta vez tuvo que ceñirse a las nuevas reglas, usando un inédito motor V10 de 3.5 L. Podrían haber repetido la victoria de no ser por problemas eléctricos que los relegaron al cuarto lugar. Aquella fue la última participación de la marca en Le Mans.

A 20 años de la conquista, más precisamente en 2011, Mazda restauró por completo al 787B y tuvo autorización desde los organizadores de Le Mans para dar una vuelta completa a máxima velocidad con su auto y en manos de Herbert, un momento que quedó registrado en video y que es francamente emocionante. Lo podés ver acá abajo.

Por último, vale decir que el futuro del motor rotativo hoy está en manos de Mazda y Toyota, quienes quieren usar un pequeño rotativo como generador auxiliar en algunos de sus futuros autos eléctricos. De hecho, ya se usa en la versión PHEV del MX-30.

¿Conocías esta historia? ¿Qué opinás de lo hecho por Mazda en Le Mans? Compartí tu opinión en los comentarios, siempre con respeto.

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